Noticias, enero 2018

Cuando la vida se queda ‘en pausa’

“Cuando llevas mucho tiempo en la cárcel, es el mundo que acabas conociendo. Salir fuera es un nuevo mundo, y también da miedo, porque puede ser cruel. Es como si la vida, mientras estás en la cárcel, se quedara pausada . Como si nada cambiara. Pero afuera, todo cambia”.

Esta es una reflexión recurrente que surgió en el encuentro coloquio que protagonizó la compañía La Baldufa tras presentar ‘Mon pare és un ogre’ en LaSala (sábado 13 de enero). Una charla que se enriqueció con la experiencia de Laura Gómez y Juan Coy, responsables del Área de Acción Social del Ayuntamiento, que ayudaron a contextualizar la temática, dura, que presenta el espectáculo.

En ‘Mon pare és un ogre’, Eduard quiere recuperar la memoria de su padre, un hombre al que todos llamaban el Ogro, porque estaba en prisión. Un día recibe la visita de un hombre que compartió celda con su padre. Y entonces, se da cuenta que hay una parte de historia y de matices que no se habían contado. Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos.

Nuestro objetivo era reflejar los sentimientos de una persona toma allí dentro“, dice Enric Blasi, actor de la compañía, en referencia a la cárcel. Y continúa: “Nosotros no hablamos de si es inocente o culpable, no hacemos juicios. Intentamos reflejar las emociones que se generan dentro, como una persona puede ser un ogro y una persona tierna al mismo tiempo”. Un montaje que se presentó en la cárcel de Lleida. El actor Carles Pijuan asegura que “los internos se emocionaron mucho y nos dijeron muchas cosas que nos ayudaron mucho. Alguno no pudo terminar de ver la obra, porque nos explicó que tenía 5 hijos y no lo podía soportar “.

Laura Gómez, que durante muchos años ha trabajado planificando encuentros entre los presos y sus familias, reitera esta idea que en la cárcel, es como si el tiempo se detuviera: “Los presos hablan como si fueran en otro mundo, que todo será fantástico cuando salgan. Pero la realidad es que van perdiendo habilidades como padres, porque no están en contacto directo con los niños y esta vinculación se va perdiendo “.

Y los espectadores, ¿qué dijeron? En el encuentro tuvimos la suerte de que una espectadora trabaja en una cárcel de mujeres. Felicitó a La Baldufa por la sensibilidad: “Todavía estoy con el corazón encogido, de verdad, todavía tengo que digerir el espectáculo. Sois muy valientes, unos como compañía para hacerlo y LaSala para programar este espectáculo y hacer este encuentro, porque no es fácil coger este tema, que a menudo, la mayoría de gente huye “.

LaSala inicia con ‘Mon pare és un ogre’ una nueva experiencia: programar espectáculos para unos espectadores más grandes (a partir de los 8 años de edad) y hacerlo en un horario adecuado a esta edad, los sábados por la tarde